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Luto amistoso

I A alguien que quise: le llamé amigo y así le consideré, le compartí de mí lo que no suelo hacer y la abracé sinceramente.   II Aún le veo y me acongoja, no poder hablarle nada de lo que me pasa... Ni abrazarla.   III Entiendo, no se pudo continuar, a veces pienso en lo que usted pueda pensar. Aunque es claro, vieja amiga, que si nos marchamos, nunca estuvimos; si nos dejamos, nunca nos acompañamos.   IV Pero la extraño, la quiero, y más que entenderla, la comprendo; a pesar de que usted, no sólo se distanciara de mí, sino de la comprensión que yo creí, usted me declaraba.

Permisión

I. Me permitiré recordar, por última vez, la primera vez; en que le vi, le hablé, le reconocí y le quise. II. Me permitiré tener claro cada acontecimiento, necesito excusas para cuando los anhelos de usted, vuelvan. Me permitiré el peso de los recuerdos, que son pocos pero quebrantadores...  Un yunque al lado de esas memorias es una pluma. III. Me permitiré también, contar sobre usted y nuestra amistad,  sobre la desdicha de quererle, sobre la entrañable espera banal. IV. Pero sobre todo esto, me permitiré olvidar. No a usted, ni los sucesos, sino los sentimientos; esos absurdos sentimientos que guardé por mucho tiempo...